Las empresas mineras, otra manera de acabar con el medio ambiente
Autor: Agustina Primo
En Argentina, la inversión en explotación
minera ha crecido enormemente
en los últimos años, empresas mineras transnacionales llevan más de dos décadas no sólo extrayendo y exportando bienes naturales a gran escala sino también destruyendo el
medio ambiente.
Lo trágico, además de la contaminación
que estas empresas generan minuto a minuto,
son los derechos que el gobierno les ha otorgado,
con los cuales los empresarios hacen
y deshacen en función de sus ganancias, sin
pensar en el desastre ecológico que están ocasionando.
Estas empresas se instalaron y trabajan tanto
en Argentina como a lo largo de America
latina, porque en sus países de origen el sistema
que aplican, las minas a cielo abierto, está
prohibido. Obviamente el objetivo de toda
empresa es hacer dinero, por ende buscarán
el país que se lo permita.
Por otro lado, cada estado debe velar por
los derechos de sus ciudadanos y defender al
pueblo de estas escrupulosas empresas que lo
único que buscan es el propio beneficio.
Sin embargo, Argentina sigue abriendo los
brazos a la empresa minera en general, dándoles
además del territorio para explotar todas
las comodidades para hacerlo fácilmente.
Esto quiere decir que no sólo hacen la vista
gorda a la contaminación que producen sino
también que las mineras se llevan el material
que extraen, exportándolo y dejando sólo alguna
migaja de sus ganancias.
El problema, en lugar de resolverse se extiende.
Las poblaciones que viven cerca de
la montaña son las primeras en protestar, las
condiciones de vida les resultan cada vez mas
difíciles, reclaman porque ya no pueden vivir
de sus tierras, los animales mueren, el agua
está contaminada, el aire no se puede respirar.
La situación, que ya es grave y no puede
dar marcha atrás, sigue empeorando y las
leyes no responden o lo hacen hacia el lado
equivocado. La contaminación comenzó
afectando y destruyendo la existencia de los
pobres pobladores vecinos a las minas. De
todos modos, el problema llegará también a
quienes han hecho y siguen haciendo oídos
sordos al tema.
La explotación de las minas, práctica que se remonta a la época de la conquista y la esclavitud,
la cual se demostró que no respetaba las
condiciones humanas de los trabajadores, se
desarrolla cada vez más en America latina. Es
increíble que hoy, luego de más de 500 años
de luchas, independencias y revoluciones,
se vuelva a permitir este trabajo que no solo
destruye vidas humanas sino que contamina
el ecosistema.
Por un poco de dinero que hoy enriquece
los miserables bolsillos de unos pocos dejando
sin vida a unos cuantos, mañana todos,
sin ninguna excepción, sufriremos las consecuencias
de la devastación de nuestra tierra,
de nuestro agua y de nuestro aire. La destrucción
del medio ambiente.
