Historias y leyendas del Bicentenario
Autor: Carmen Passano
Contar cuentos, es algo tan viejo como
las historias que contaban nuestros antepasados, cuando caían las sombras sobre las últimas luces del día y se reunían
para afrontar la noche con las lámparas,
o simplemente con los reflejos de una fogata.
Entonces, se comunicaban unos a otros los
sucesos, los azares y contratiempos, que cada
uno vivió en esa jornada de las que muchos
apenas lograron sobrevivir, en esa lucha por
la vida en tiempos remotos.
Las historias, que pasaban de boca a boca
y de padres a hijos, son las que se hicieron
leyendas, hasta que el primer escrito fue proclamado
de puño y letra, primero de los pensadores
y filósofos y después de historiadores
y cuentistas.
La historia Argentina, que cuenta entre sus
escritores a hombres famosos de la literatura,
simplemente cuenta los hechos verídicos o no
tanto, vistos desde la mirada de ideas propias
de esos autores.
Que seria de un pueblo sin historia, sin
leyendas y tradiciones legadas de antepasados
que vivieron una época difícil, sin la facilidad
de la comunicación que tenemos hoy en día.
Hoy, ahora, en el Bicentenario de la independencia
de la Patria, repasamos esos
acontecimientos que hicieron historia, para
comprendernos mejor, para saber de donde
venimos, adonde se dirige el futuro de un
país, que sufrió tantos altibajos, y una represión
militar que mato y torturo a miles de
jóvenes argentinos.
Jóvenes intelectuales, escritores, pensadores,
artistas, que expresaban con su arte
maneras de pensar y de sentir la justicia para
todos.
Las manifestaciones del arte, y el dolor del
exilio, aun hoy se manifiestan, en un grado
muy alto de popularización, aun en el extranjero.
Nuestras mejores plumas, como Cortazar,
Mario Benedetti, Osvaldo Soriano para citar
a unos pocos, como dijo Alejo Carpentier en
un ensayo a propósito del tema.
- Luchemos con la pluma –
Sin duda, contar es hacer historia. Sin
duda, la historia hecha de pasiones, guerras,
enfrentamientos y política será la herencia
que le dejemos en el futuro a otras generaciones.Buenos Aires se viste de fiesta, es cumpleañera.
Aun una ciudad joven, pero de tal
belleza, que encandila hoy a todo el mundo,
sensible, amiguera, recibe a gran cantidad de
turistas que la recorren y la admiran aun con
sus defectos.
Como antaño los inmigrantes, que buscaban
refugio y trabajo en tierras vírgenes que
los acogían con los brazos abiertos, hoy los
turistas encuentran la gentileza del porteño,
y de la gente del campo argentino, que los reciben
con el abrazo gaucho y amigo.
Desde la época colonial hasta ahora, pasaron
doscientos años de la declaración
de la Independencia Argentina con muchas
historias para contarles al mundo
que nos mira, y sigue nuestros pasos.
Han pasado muchas aguas fuertes porteñas,
como diría Roberto Arlt en sus ensayos. El
argentino ha evolucionado, destacándose en
varios aspectos de la ciencia, tecnología y artes
en todo el mundo, a pesar de los contratiempos
políticos y de bajos presupuestos,
con que contaron para investigaciones y
proyectos.
Hoy la Argentina, aun empobrecida surge
de entre cenizas victoriosa, emprendiendo
con optimismo y fe un futuro soñado por
todos.
