En el Año del Bicentenario
Autor: Juan Carlos Montenegro
Por más que las doctrinas liberales lo nieguen, la historia al ser un hecho socio – cultural, es una construcción colectiva, que encuentra en algunas figuras
sus representantes arquetípicos.
Los pueblos así tienen sus momentos, en
donde forjan su identidad, algo singular y
que ocurre en determinados momentos en
donde un paradigma es reemplazado por otro nuevo.
Así la revolución de mayo, representa un
cambio de paradigma, la sociedad rioplatense
comienza a pensarse a si misma, gracias a las
acciones épicas de su autodefensa contra los ingleses, como a la divulgación de las ideas del jesuita Suárez y de la Revolución francesa,
llegadas en un primer momento gracias a sus
hijos que venían de formarse en las universidades
del Alto Perú, ideas estas que habían
eclosionado y que Cisneros había mandado
a reprimir meses antes.
La invasión napoleónica a la península ibérica,
ayudo a un hecho que ya estaba en ciernes
y que era irrefrenable…, la idea de libertad
estaba en el aire y aunque costo años sistematizarla,
se fijó en cada rincón del virreinato,
impulsada a veces con lo violencia de la premura,
dada especialmente por Moreno y Castelli,
héroes que junto a Belgrano hoy ocupan
lugares no relevantes, en el panteón que la
historia oficial creada por Mitre les dio, por
que sus figuras de trotamundos revolucionarios
no se ajustaban a los circunspectos que
debían ser los héroes para esa historia.
Pero sus ideas no solo se difundieron, crecieron
en los caudillos, en la guerra gaucha,
que quiso dar una imagen democrática y que
mirara hacia adentro, pero los sueños no pudieron
contra los patacones y el país tomo la
forma de los que miraban hacia afuera….
La generación del 80 invento una historia
que encajara con su ideario político y económico,
que justificara el exterminio indígena
y del gaucho, con letras grandiosas en sus
virtudes literarias, como en sus inexactitudes
históricas como el Facundo de Domingo F.
Sarmiento, donde lo “bárbaro “ era todo lo
popular y de l a tierra y lo “ civilizado “ lo que
olía a extranjero.
Existe una carta emblemática de Sarmiento
a Roca, en donde escribe “…. No ahorre sangre
de gaucho, por que es lo ùnico que tienen de humanos esos animales “, justificando el reemplazo del hombre mestizo por el inmigrante
europeo.
Lo que nunca se iban a imaginar los Sarmientos,
los Mitres y los Rocas que esos artesanos,
obreros y labriegos que llegaban de
su Europa añorada, traían consigo el germen
del segundo movimiento revolucionario que
tendría el país y que a pesar de ser reprimido
también a sangre y fuego en las matanzas de
las huelgas de la Patagonia y de la semana trágica
en Buenos Aires, crecerían hasta que el
país profundo saliera a la superficie un 17 de
Octubre de 1945.
Así y mal que les pese a la burguesía cipayo,
los derechos al trabajo, las leyes sociales y los
derechos a la niñez y a la mujer se impusieron….,
la segunda generación de derechos
universales se reconocieron por la mano de
un conductor, pero por la lucha popular…,
volvía a aparecer Mayo.
En el año del Bicentenario, los vientos de
resistencia se vuelven a sentir contra el nuevo
paradigma que nace a pesar de la resistencia
de las clases dirigentes.
Hoy esta renaciendo en el país la lucha por
la igualdad de oportunidades y por la defensa
de los derechos del patrimonio natural, como
un bien social…, algo difícil de comprender
por aquellos dirigentes que se enquistaron en
el poder, no importando que desde la recuperación
de la democracia han cambiado ideológicamente,
como de ropa interior.
Pero Mayo está más vigente que nunca y
aunque me he sentido angustiado mucho este
ultimo tiempo, se que la revolución pregonada
por Belgrano, Moreno y Castelli es irrefrenable……..,
solo se debe escuchar al pueblo
para saber cuando llega la nueva hora.
El mensaje del Bicentenario entonces es “
que el país soñado es posible y que ese país no
se lo tenemos que pedir a ningún dirigente de
turno, sino construirlo entre todos, por que el destino es común y como alguna vez dijo
un viejo general la organización ( popular )
vence al tiempo”.
