Relatos
Radio Bumerang Argentina.
Ese café frío sabía a mala fe: Alejandra Pizarnik
CarmenPassano
(Desde Miami, USA)
Ese café frío me sabía a mala fe, a una falta de amor descarada, la crueldad gratuita. La indiferencia…
Pensando en todas esas cosas que no me gustan, como la mezquindad, la indiferencia ante un poema o la música, cosas que no puedo comprender, y cosas que están, existen pero no tienen sentido, como un apretón de mano blanda y húmeda, y un numero de otras cosas que es mejor no nombrar.
La muerte incomprensible de los poetas jóvenes, de los que se quitaron la vida en plena juventud, plenos de sueños o de tristezas.
Allí, donde Alejandra, discurriera su atormentada vida, signada por el dolor y el desconcierto…
Allí, hay un banco vacío en el parque Lezama, y la nostalgia suelta mariposas grises por entre sus pesadillas y su desesperanza, La figura menuda de la poeta, quizás estaba pidiendo a gritos una mano que la sujetara a esas tardes de Buenos Aires.
Sin embargo nadie escuchaba.
Las luces del centro y un tiberio vagneriano, donde la turba y la tarde estrecharon lazos en ese sábado, hicieron de la muchacha una presencia insidiosa, mortal.
Allí si, con una muerte anunciada hasta el cansancio, quedaron truncos los más hermosos poemas que gritan un intenso dolor.
Nadie pudo comparársele, cada poema llega con la fuerza de los verdaderos sentimientos que aparejan la soledad.
Sus últimos poemas como un grito desgarrado de desvergüenza, invasivos sobre el sexo, y que sin embargo tienen la belleza que les confiere a las palabras la autentica poesía de los mas valorados poetas.
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Alejandra Pizarnik, nació en Argentina, 1936. Obtuvo su titulo de Filosofía y letras en la Universidad de Buenos Aires y posteriormente viajo a Paris hasta 1964donde estudio Literatura Francesa en La Sorbona, colaborando en varios diarios y revistas con sus poemas y traducciones
Es la voz más representativa de la generación de sesenta y esta considerada como una poeta surrealistas más importantes de la Argentina
En 1972 falleció, como consecuencia de una profunda depresión suicidándose en el parque Lezama, de la ciudad de Buenos Aires.
Afuera hay sol.
No es más que un sol
pero los hombres lo miran
y después cantan.
Yo no sé del sol.
Yo sé la melodía del ángel
y el sermón caliente
del último viento.
Sé gritar hasta el alba
cuando la muerte se posa desnuda
en mi sombra.
Yo lloro debajo de mi nombre.
Yo agito pañuelos en la noche y barcos sedientos de realidad
bailan conmigo.
Yo oculto clavos
para escarnecer a mis sueños enfermos.
Afuera hay sol.
Yo me visto de cenizas.
Alejandra Pizarnik
